REVISTA " EL BLANDENGUE" AÑO 2006

El RC Tan 6 “BLANDENGUES”, SU SERVICIO A LA PATRIA Y EL APOYO A LA COMUNIDAD - Por Profesor Heriberto María Pezzarini

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Desde siempre nos han enseñado que las FFAA tienen la misión suprema de la defensa de la patria ante cualquier intromisión atentatoria contra el territorio, sus habitantes y el honor nacional; que constituyen la seguridad de las instituciones de la República y que deben el respeto a la Constitución.

Pareciera que con estos conceptos bastaría para definir el papel de las FFAA; sin embargo, hay una variada actividad de otra índole que, generalmente, es muy poco apreciada o de difusión muy pobre.

La inserción de una fuerza en un lugar determinado condiciona su actuar, muchas veces, al medio geográfico y la sociedad. Es una prueba que quienes la integran son seres humanos y necesitan la relación.

No son sus integrantes estancos que se encierran en un cuartel. Hay una apertura la que es en grado mayor o menor, según los tiempos. En la actualidad esa condición se manifiesta cada vez más. El convivir es el parámetro que lleva a los hombres de las FFAA a la integración, la vinculación permanente con la sociedad, con el pueblo de que son parte.
Desde el siglo XVIII los Blandengues cuidaron las fronteras ante la necesidad de proteger del indio a Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luís y Mendoza. Una verdadera  
caballería ligera, donde resaltaba la habilidad ecuestre, la aptitud para la vida de campaña y donde se dormía prácticamente con el caballo ensillado.

Con esa acción del blandengue, de moverse de una parte a otra, fueron surgiendo hitos civilizadores que fueron los fortines, inicialmente pequeños corrales donde se entraba y salía a caballo, con un mangrullo, algunas dependencias del personal, una capillita o ermita y un foso alrededor. Siempre se dijo que el ferrocarril fue el instrumento notorio de civilización porque en su recorrido fue sembrando comunidades que luego se hicieron pueblos. Generalmente nos olvidamos de otros dos instrumentos civilizadores: la Iglesia y el Ejército. En el caso de este último, retomamos el fortín porque muchos de ellos se consolidaron y una población de ranchos despaciosamente fue arracimándose en su cercanía.
El instinto social del soldado exigía la asistencia de la familia por lo que, generalmente, los hombres casados de la guarnición construían a inmediaciones su rancho en que se radicaban. Las ‘fortíneras” jugaron un gran papel en la integración, en la comunicación. La acumulación de pobladores y consiguientes necesidades de subsistencia, con el tiempo, atrajeron al comercio, y así con el correr de los años, surgieron los pueblos.
Hay historiadores, muchos de ellos militares, que han dejado informes de que a la vera de las guardias y fortines se nucleaban poblaciones. La mujer ha sido resaltada como una protagonista en la conquista de la pampa argentina. El Cnl Guillermo Pechman, expresaba que “había mujeres de todas las provincias argentinas:  “viejas y jóvenes, unas casadas por iglesia y otras no. Sus viviendas, un rancho con un cuero en la puerta; por todo racionamiento recibían una libra y media de carne y alguna onza de arroz, lo que unido a la parte del marido, cuando estaba presente en el campamento, les permitía mantenerse durante el día, ayudándose con mate amargo...El agua y la leña la traían de lejos y siempre con sus hijitos a cuestas. Durante el año lavaban la ropa de la tropa a cambio de una parte de la quincena que consistía en yerba, jabón, tabaco muy malo y dos pliegos de papel de fumar. Había también curandera. La vieja Pilar, mujer del cabo Martínez, era muy buena médica...”.

Ellas, junto al fortinero, fueron pioneras de avanzada civilizadora en la gran pampa.

Hay pueblos, tanto al sur, al norte, al oeste y al este que tuvieron un origen fortinero donde la relación del soldado y el civil concretaron una realidad que se prolonga hasta nuestros días.

El soldado como ser humano fue integrador, buscó cimentar comunidades desde la más sentida pobreza de medios, desde la lejanía, en medio de la lucha, del olor a pólvora y a sangre. La naturaleza humana manifestaba esa definición sabia de que el hombre es un ser social. Allá aprendió a ser solidario y artífice del poblamiento de tanta tierra en la Argentina.

Heredero de ese legado, nuestro histórico Regimiento y conocido por varias generaciones como el 6 de Caballería, es el portador de una tradición crecida abundantemente a través de siglos; desde el blandengue, guardián de fronteras allá por el siglo XVIII y parte del XIX, a través de los años fue marcando hitos en su larga historia. Lo tenemos participando contra el invasor inglés en las célebres jornadas de 1806 y 1807. Cuando llegó la Revolución de Mayo los blandengues cambian su denominación por Regimiento de Caballería de la Patria e integran las expediciones en auxilio a las provincias interiores. Los blandengues que se mantuvieron, luego de actuar en las guardias de Luján, Areco, Pergamino, Rojas y otras, en 1826, Bernardino Rivadavia reorganizó y denominó Regimiento N° 6 de Caballería de Línea que cumplirá actividades en la provincia de Buenos Aires, generalmente en incursiones contra el indio. En 1833 integra la expedición al desierto al mando del General. Juan Manuel de Rosas. Muy cerca de acá, en Arroyo Grande integró el ejército de la Confederación Argentina que enfrentó al Ejército Aliado en la célebre batalla que tuvo lugar el 6 de diciembre de 1842. En las últimas décadas del S. XIX se emplaza en Reconquista, en el norte santafecino por poco tiempo, ya que es llamado a integrarse a las fuerzas que en 1879 emprendieron la Campaña del Desierto, siendo su destino la Segunda División conducida por el entonces Coronel. Nicolás Levalle.

Entre 1885 y 1889 cumple misiones en Resistencia, Córdoba y San Luís.

Vuelve al norte de Santa Fe como bastión contra la inacabable incursión indígena. Fue su lugar de asentamiento el Fortín Tostado donde permaneció por muchos años. Un fortín y un pequeño caserío en su cercanía, al que la presencia del Regimiento N° 6 Caballería de Línea le sumó otra dinámica, juntamente con la llegada del ferrocarril. El asentamiento de más familias llevó a Tostado a ser un centro urbano importante, además de punto de avanzada hacia las profundidades del extenso Chaco. El Regimiento irradió su acción en una extensa frontera y la existencia de la hoy ciudad de Roque Sáenz Peña, es debido a ese despliegue. La identificación de la fuerza con la población civil fue un resorte importante para el alejamiento del indígena. El 6 de Caballería fue la seguridad para el avance del mismo ferrocarril y el telégrafo, del asentamiento y progreso de inmigrantes de distintas nacionalidades en colonias que con el tiempo se consolidaron y fueron herramientas importantes para el desarrollo del cultivo de oro blanco, pilar de la economía del gran Chaco.

Como el blandengue de otros tiempos moverse de un lado para otro, el 6 de Caballería tenía esa dinámica. Desde Tostado a Km 173 (Presidencia Roque Sáenz Peña); con sentimiento de una pérdida importante, cumple la orden de trasladarse hasta Curuzú Cuatiá donde parecía ser su nuevo destino. Fue un momento nada más por que sigue su camino, atraviesa el Mocoretá y llega a Concordia.

Un nuevo escenario en su amplia trayectoria que le permitirá vivir el palpitar de una nueva población que se proyectaba como nudo de comunicaciones y futuro económico
importante. Por otra parte, era hora que el viejo Regimiento descansara del peregrinaje y continuara realizándose asido del brazo de una comunidad civil pujante. Llegaba de la
mano del Teniente Coronel Carlos Fernández se cumple el 19 de mayo de 1914, justo en el año que Europa se sacudía con el inicio de la Primera Guerra Mundial. La prensa, concretamente El Litoral, un día antes, escuetamente anunciaba su instalación.

¿ Cómo era Concordia en 1914 cuando se instaló el 6 de Caballería?. Una ciudad de más de veinte mil habitantes, con un comercio desarrollado, saladeros, fábricas de aceites, fideerías, fábricas de carruajes, de muebles, una ganadería desarrollada en los grandes campos del Departamento, grandes barracas, herrerías por doquier, un parque automotor importante, un puerto y una Aduana productiva, un ferrocarril cada vez más activo, con viñedos y bodegas repletas de variedades de vinos, etc.  La inserción del 6 dio a Concordia una nueva inyección para su bienestar por el dinero que se proyectó sobre la ciudad. Un asentamiento militar jerarquizaba a la comunidad. Su participación en reuniones sociales, en actividades deportivas, en las grandes celebraciones populares, en el apoyo a instituciones, se constituían en maneras de integración. Cuántas situaciones nuevas vivió Concordia con tantos jóvenes veinteañeros, de distintos lugares, que por un año eran una parte más de la población

Lo importante es destacar como el regimiento fue introduciendo su accionar en el desenvolvimiento de la comunidad concordiense, sintiéndose parte de la misma, a través de la solidaridad permanente, de la educación, la cultura y la acción cívica.

La instrucción militar no era la única finalidad en la formación del soldado. Se le brindó educación, especialmente al analfabeto, en momentos que el índice era todavía elevado en la República Argentina. Por eso que el 26 de abril de 1915, bajo la dirección del Sr DONCIWALD, el Regimiento 6 de Caballería, inauguraba la “Escuela de Analfabetos”, la que se mantuvo por setenta y seis años, donde muchachos del campo, y aún de pueblos, que hicieron su escuela en el regimiento 6, la única de su vida.

La formación espiritual a través de la instrucción religiosa a cargo de capellanes, procuraba dar al soldado un sentido cristiano de la vida, objetivo que durante el año se materializaba con el desarrollo de la “Semana Religiosa” y donde todo personal falto de algunos de los sacramentos podía acceder a ellos y acercarse más a Dios. Durante la vigencia del Servicio Militar Obligatorio era numeroso el personal, incluso cuadros, que recibían estas gracias. El cuartel fue un templo de evangelización.

La acción social y cultural siempre fue manifiesta. Basta una sola mención: la Banda Militar, humilde al principio, fue creciendo con el correr del tiempo hasta transformarse en una de las principales del litoral. Evolucionó hacia un magnífico enlace en la relación ejército-comunidad. No ha hecho ni hace distingos sociales ya que de los conciertos en teatros céntricos o en la plaza principal, o en actos cívicos, ha tenido una proyección sin igual en populosos barrios humildes en nuestra ciudad, en escuelas, clubes, instituciones diversas, etc. .La Banda fue y es una parte irrenunciable de la vida concordiense.

El deporte ha sido y es otro accionar del Regimiento en la sociedad a través de actividades relacionadas con su tradición como el polo, hipismo y el tiro, donde no sólo participaron sus integrantes, sino que ha brindado interesante colaboración para la fundaciones de los clubes Hípico, de Polo y Tiro Federal así, junto con la acción cívica volcada a muchas instituciones, ha sido baluarte en la identificación con la comunidad.

La acción cívica se desarrollaba mediante planes como el PAC (Plan de Acción Cívica), ejecutando con ello tareas mantenimiento y obras en distintas instituciones públicas como escuelas, hospitales, parroquias, clubes, etc. 

Un testimonio imborrable en el recuerdo de Concordia ha sido el desempeño del Regimiento en las inundaciones. Siempre, en más o en menos, la población, sobre todo de los alrededores y de escasos recursos, debió soportar los embates de las aguas desbordadas; siempre, en más o en menos, las autoridades, instituciones y la comunidad, han debido reunir capacidad operativa contra el fenómeno; pero, indudablemente, la inundación que fue una verdadera catástrofe, que obligó a la prensa, autoridades, ejército, instituciones, comerciantes, organizaciones sindicales, la Iglesia y sus instituciones y el pueblo de Concordia, a estrechar vínculos para demostrar una solidaridad jamás vivida, fue la de 1959. Inundación que sacudió a muchas poblaciones ribereñas de Entre Ríos, que castigó como nunca a la población. Hacia el 10 de abril de ese año, ante el avance de las aguas, se apuraron las evacuaciones, tarea donde al Regimiento 6 de Caballería le cupo una actuación protagónica, accionar que se prolongará durante todo el fenómeno y que diera la oportunidad de mostrar su verdadera capacidad operativa en un esfuerzo en que mediante una acción armónica se olvidaron jerarquías, grados, partidos, posiciones y rangos económicos y sociales, en pos de un solo objetivo, salvar a los pobladores rivereños de la amenaza de las aguas.

Ese moverse de una parte a otra ha sido la metodología usada en esta charla porque he querido ser algo del blandengue. La finalidad ha sido ir demostrando el espíritu de integración, de relación, de comunión y solidaridad que blandengues en el ayer lejano, 6 de Caballería de Línea, 6 de Caballería, de Caballería Tiradores Blindados 6 Blandengues, Caballería de Tanques 6 “Blandengues” y Regimiento de Caballería 6 Escuela “Blandengues”,  en el ayer cercano, se continua  hoy en el Regimiento de Caballería de Tanques 6  “Blandengues”, y en especial, el aporte comunitario hacia esta Concordia que recibió a la fuerza hace noventa y dos años.  

   

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Participantes de la Reconquista de Buenos Aires. Partida de las primer milicias desde Luján.

 

 

 

 

Ejercicio de tropas montadas. Tostado -  Santa Fe.

 

 

 

Formación en la Plaza de Armas en la Guarnición Militar Concordia.

 

 

 

 

Misa de Campaña.

 

 

 

 

 

Vista de la Estación Central durante Inundación del año 1959.