REVISTA " EL BLANDENGUE" AÑO 2006

" HISTORIA DEL CUARTEL DE CONCORDIA" Por el Subteniente Gonzalo Dómine

 

small product photo

 

 

Durante los primeros años de historia, el soldado Blandengue no tuvo demasiado tiempo para pensar en “cuarteles”, ya que esta facilidad, estaba destinada para las tropas peninsulares que custodiaban las ciudades.

La campaña ofrecía otras comodidades, dormían a campo raso, tapados con estrellas. Desde la organización de las Compañías de Milicias Pagas, sabían que su casa sería el fortín, un terreno cercado de palo a pique y protegido por un foso y algunas plantas espinosas; dos o tres ranchos, un palenque, un corral y el infaltable mangrullo; no existía otra instalación.

Tampoco se necesitaba mucho más, las exigencias del soldado gaucho estaban en la campaña, más allá de los cercos y edificios, bastaban algunos pajonales o alguna sombrita donde poder aflojar la cincha por un rato, mientras se tomaba unos mates o se comía un pedazo de carne o charque. Sólo había tiempo para el sosiego cuando alrededor del fuerte pudo levantar un rancho, para que viviera su china y se criaran los “gurises”. Pero en honor a la verdad, aun existiendo las comodidades de un cuartel, la misión no hubiese permitido disfrutar mucho de ellas, el blandengue tenía una vida de continuo movimiento, de patrullas constantes, y estaba tan acostumbrado a lo que le ofrecía la naturaleza ya que, en ella, podía encontrar todo lo que su sencilla vida le exigía.

Así, durante más de un siglo, recorrieron los extensos territorios de la Patria; hasta que la necesidad, que no fue de ellos, impuso que debía guarnecer en un cuartel con el fin de dar impulso al desarrollo de un emergente pueblo del norte santafesino; se instala en Fortín Tostado para, desde allí, sentar una base de operaciones que le permitiera internarse en los distintos parajes del arisco chaco; además, el hecho de guarnecer una unidad militar el ese lugar, no sólo dada crédito al progreso de la zona, sino que aseguraba la llegada del ferrocarril y del telégrafo, importantes medios de comunicación para una región que despertaba al desarrollo y a la productividad. Junto al Regimiento llegaba la “alfabetización” y “la palabra de Dios”; y no es de dudar que gracias a la presencia de fuerzas militares se acrecentó la vida social y comercial de Tostado, como tampoco debemos dudar que ese cuartel no fue para la comodidad de los soldados, sino que perseguía objetivos superiores que obedecían a las intención de sentar soberanía y apuntalar la prosperidad regional. Es tan cierto esto que, cuando el objetivo estuvo cumplido, el Regimiento abandonó los cómodos edificios, para trasladarse a la espesura del monte chaqueño, y, abriendo picadas a hacha y machete, funda un poblado en el Kilómetro 173 del trazado de la línea férrea entre Barranqueras y Metán, dando nacimiento a la hoy pujante ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña. Allí, a pesar que construyó casas para los primeros pobladores, edificio para el telégrafo y otras instalaciones para el servicio público, no pudo levantar su cuartel; su destino de blandearse de un lado a otro no se lo permitía, de modo tal que cuando el nuevo poblado estaba organizado y podía caminar sin la mano tutora de su Regimiento Fundador, sigue su camino para sentar plaza Cururzú Cuatiá. No sería larga la estadía en suelo correntino, ya que al poco tiempo recibe la orden de trasladarse a la ciudad de Concordia; es así como el 19 de mayo de 1914 el Regimiento de Caballería Número 6 de Línea, a órdenes del don Teniente Coronel Carlos Domingo Fernández, se instala definitivamente en nuestra ciudad.

Ya en Concordia, no pudo perder tan fácilmente ese moverse de un lado a otro, porqué tenía tradición; deambuló antes de llegar a su espacio definitivo: desde 1914 a 1916 ocupó las instalaciones de la Sociedad Rural, desde allí a las del saladero Nébel hasta 1922 en que debió salir para vivaquear en terrenos , propiedad de los señores Agosti, cercanos al establecimiento nombrado. Recién, entre 1928 y 1930, entró a sus propios cuarteles, siendo los mayores movimientos de traslado durante la jefatura del Teniente Coronel don Lindor Valdez.

 Los primeros antecedentes de la construcción de los actuales cuarteles datan del 28 de noviembre de 1918, donde se registra en el libro histórico de la Unidad “una comisión a cargo del sargento Isidro Rivero y nueve soldados, es asignada para cargar ladrillos en estación Calabacilla, para la construcción de los nuevos cuarteles”.

El inicio de los  trabajos en la tierra donada por la Municipalidad en 1922, pudieron haber comenzado hacia 1925 ya que para este año hay una partida destinada a los cuarteles de Concordia.

El proyecto de la obra estuvo planificado por el ministerio de Guerra de la Nación, con la intervención de la Dirección General de Ingenieros Militares y el asesoramiento técnico del ingeniero don Domingo Selva. La construcción fue llevada a cabo por la Empresa Constructora Pellegrini, cuyo titular era el ingeniero don José Luis Pellegrini y que formaba parte del Consorcio Dyckerhoff y Widmann S. A., consocio éste que había ganado importantes licitaciones  para la ejecución de instalaciones militares y que junto a los cuarteles de Concordia, realizaría los de Concepción del Uruguay y uno en la Ciudad de Córdoba.

Según un artículo de la revista “Cien Ciudades Argentinas”de la época, el cuartel era “uno de los considerados modernos, sobre todo por la especial adaptación de las estructuras y aislamiento a las condiciones climáticas de la zona. Una vez terminado contará con modernísimas instalaciones sanitarias y un gran confort dentro de la austeridad y sobriedad de su índole militar”; tendría “cuatro cuadras, cuatro caballerizas, un pabellón de cocina y baños calientes, un comedor y casino de tropa, pabellón para la Guardia y oficinas, así como también un edificio para la usina generadora de vapor, perforación y tanque para agua”.

El 15 de septiembre de 1928 se tras1ada gran parte de la tropa al nuevo Cuartel; el Diario Democracia,  lo anunciaba en su edición del 19 de agosto, manifestando que se tomaban todas las providencias para la iluminación y el moblaje de una cuadra, única terminada en su construcción y que albergaría a una gran parte de la tropa, “... la que hasta ahora ocupa lugares malsanos y antiestéticos...”. Anunciaba que las otras cuadras se habilitarían  después. Ocurrió entre 1929 y 1930, al igual que oficinas y casinos.

La terminación de los edificios se fue completando una vez instalado el Regimiento, y este trabajo debió hacerse durante un periodo bastante prolongado ya que muchas construcciones pertenecen a un modelo arquitectónico que se implementó a partir de 1935, ejemplo de ello son los últimos parques que poseen características diferentes, particularmente se puede ver en los techos de chapa de fibrocemento.  

Otras unidades militares que guarnecieron en nuestra ciudad, compartieron temporalmente los cuarteles con nuestra Unidad, el caso del Destacamento de Comunicaciones 2, el Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 2 y, en años recientes, la Escuela de Caballería, pero, tradicionalmente y para el decir popular, estos cuarteles son los del “seis”, el Regimiento de Concordia.

 

 

 

   

 

 
 

Vista Norte del Cuartel del Regimiento 6 de Caballería de Línea en Tostado Santa Fe

 

Edificio de la Enfermería en Presidencia Roque Saenz Peña

 

 

 

 

Teniente Coronel Lindor Valdez.