REVISTA " EL BLANDENGUE" AÑO 2008

"Blandengues de la frontera de Buenos Ayres 1752 - 1859" - Por el Prof. Dr. GUILLERMO PALOMBO


 

 

De los documentos recopilados en nuestro archivo máximo, e incluidos en el CD presentado el 5 de septiembre de 2008 en el Tercer Simposio sobre “Historia del Cuerpo de Blandengues de la Frontera de Buenos Aires”, llevado a cabo en el Regimiento de Caballería de Tanques 6 (Concordia), hay dos de ellos que considero de gran interés, por los detalles que contienen sobre la primera compañía de Blandengues que se fundara en Buenos Aires, denominada la “Valerosa”, destinada a proteger el pago de Luján. La primera pieza documental es la “Cuenta del gasto que se ha hecho del Ramo de Guerra para pagar la nueva Compañía de don José de Zárate por libramiento de los señores Diputados don Domingo González y don Juan Benito González, Regidores propietarios de este Muy Ilustre Cabildo”, firmada en Buenos Aires, el 24 de mayo de 1752, por José de Zárate (Archivo General de la Nación, Sala IX, legajo 19.2.4). La segunda pieza documental es el “Libro de la filiación y pagamentos que se hacen a los oficiales y demás soldados de la Compañía Valerosa nuevamente establecida en este presente año de 1752” (Archivo General de la Nación, Sala XIII, Legajo 41.7.2).

El 21 de enero de 1752 el Cabildo de Buenos Aires dispuso formar una compañía para la atención de la frontera con los indios. Además de seleccionar al personal, fue preciso hacer frente a su equipamiento. De acuerdo a la cuenta presentada por Zárate, sabemos que éste, el 14 de marzo, hizo tres pagos: de 450 pesos a Manuel Braga, importe de 30 carabinas adquiridas a 30 pesos cada una; de 114 pesos a Mariano Pardo, por 38 sables a 3 pesos cada uno; y de 87 pesos y siete reales a Francisco Velarde, importe de 50 “Beriquez” (que así se llamaba al correaje o cinturón). Dos días después, el 16 de marzo, Zárate pagó 39 pesos a Francisco Tufiño, importe de 12 sables, a 26 reales cada uno. A continuación de este asiento, Zárate incluyó otro, en el cual dejó constancia que “en dicho día 16” entregó y pagó 1420 pesos y 6 reales a “la Compañía de cuarenta y ocho soldados y seis cabos”, como asimismo que entregó a Lorenzo Gaona, cabo de la Compañía, el importe de cuatro pares de “cañoneras” (pistoleras), siguiendo luego un asiento de fecha 20 de abril.

Quiero detenerme en este punto, porque creo que Zárate, en el referido asiento donde dejó constancia del pago del haber de su compañía, equivocó la fecha, y dijo “en dicho día 16”, como referido a igual día del mes de marzo mencionado en el asiento antecedente (donde consignó el pago de 12 sables), cuando en realidad debió decir 16 de abril. Esto es así, porque en el “Libro de la filiación y pagamentos” de la Valerosa, consta que 50 de sus 52 integrantes, incluido el cabo Gaona, “sentaron plaza” (es decir que entraron al servicio) recién el 16 de abril (y no en igual día del mes de marzo), y que el adelanto solicitado se les pagó el día 17.

El 20 de abril, Zárate pagó 33 pesos con 6 reales por “30 lanzas aceradas” (en referencia a las moharras), y otra suma por “grillos” y diversos elementos.

El 25 de abril, pagó 151 pesos con 1 real a Manuel Velarde, importe de 4 pares de pistolas (que se proveían de a par, y cuyas cañoneras se habían pagado el 16), 8 docenas de piedras de escopeta, 50 docenas de balas y 52 libras de pólvora. Dicha suma incluía también el valor de ganchos para 12 sables, el de “2 atados de cañas para astas de las lanzas” y por “afilar las lanzas” (o moharras pagadas el 20 de abril). Finalmente, el 22 de mayo, Zárate pagó 39 pesos y 6 reales por cartucheras forradas.

La Compañía quedó armada, aproximadamente, de la siguiente manera: el capitán, alférez y los dos sargentos, con pares de pistolas y sable; sobre armamento que parece haber sido adquirido para  un efectivo ideal de 60 hombres, la mitad fue armada con sable y carabina (con una dotación individual

estimable en 2 piedras y 12 balas por plaza), en tanto que la otra mitad (30 hombres) fueron armados  con lanzas, y sables. Acaso fuera la primera fila la armada con lanza y la segunda con  sable y carabinas (Muchos años después, San Martín, para la carga en San Lorenzo, dispuso que la primera fila de sus Granaderos estuviera armada con lanza y la segunda con sable).

Respecto del personal de esta primera compañía de Blandengues, constó inicialmente de un efectivo total de 52 hombres: 2 oficiales (capitán y alférez), 2 sargentos, 2 cabos de escuadra y 46 soldados. Así surge del “Libro de la filiación y pagamentos”, aunque en la Cuenta se indique para la misma fecha un efectivo de cuarenta y ocho soldados y seis cabos. Le doy mayor valor al asiento contable del Libro, puesto que  la Cuenta es un mero resumen, presentado un mes después, aunque pudieran haber existido variaciones que no conozco.

En el referido libro, donde se apuntan las altas y bajas entre 1752 y 1755, se consignan los nombres, apellidos y lugares de origen de los integrantes iniciales de la “Valerosa”.

El capitán José de Zárate era “vecino del pago de Luján” y el alférez Tiburcio Corro, los sargentos José González y Lorenzo Mansilla y los cabos Lorenzo González y Bartolomé Pacheco eran “vecinos” de Buenos Aires. Solamente el capitán y el alférez tienen inscripto el tratamiento de “Don” antepuesto a su nombre y apellido, lo que, para la época, significa su categoría social superior.

De los 46 soldados, quince eran “naturales” de Buenos Aires (José Miguel Solís, Francisco Villalba, Domingo Therán, Justo de Sosa, Justo Arriola, Juan Antonio del Monte, Luís Matías del Corro, Ignacio Hormeño, Agustín del Corro, Pedro Casco de Mendoza, José Díaz, Pascual Benítez, Basilio Jaimes, José Casco y Eugenio Dhiura), once de Corrientes (León de Almirón, Francisco Ojeda, Lorenzo de Guerra, Domingo González, José Gaspar, Francisco de Segovia, Pedro José de Mesa, Isidoro Irrazábal, Francisco de Isagarregui, Pedro López y Tomás Bernal), diez del Paraguay (Pedro Nolasco, Juan José Torales, Blas Muñoz, Francisco Leimu, Jerónimo González, Blas de Soria, Pablo Gaona, Pedro Jordán, Blas Rodríguez y Francisco de Aparte), seis de Córdoba (Francisco Cabrera, Francisco Melchor Gallegos, Basilio González, Gregorio de Olmos, Pablo Cabrera, y Juan Miguel de Quevedo), y uno de cada uno de los siguientes lugares: Catamarca (Mariano Pereyra), Santa Fe (Juan Juárez), Mendoza (Francisco Chacho) e Islas Canarias (José Muñoz).

El “Libro de filiación y pagamentos”, incluye también el nombre de los padres, la edad, el estado civil y los  rasgos fisionómicos de los integrantes de la compañía. Los había “morenos de rostro” con ojos y cabellos negros (como Almirón y Segovia), pero también con ojos azules y cabellos negros (Irrazábal), o con ojos pardos y cabellos castaños (Villalba) o con ojos azules y cabellos rubios (Francisco Ojeda). Y los había “blancos de rostro”, tanto  con ojos y cabellos negros (Domingo Theran), como  con cabellos y barba rubios (Arriola).

Todos “sentaron plaza” por 4 años, el día 16 de abril, salvo José Mesa y José Therán que lo hicieron el 21 y 25 de ese mes, respectivamente.

Resta considerar, sobre la “Valerosa”, un enigma que no puedo resolver. Es sabido, que el militar y científico español Félix de Azara, en un informe dirigido al virrey Pedro Melo de Portugal, fechado en Buenos Aires el 31 de julio de 1796, a casi cuatro décadas y media de la fundación de aquella Compañía, refirió que el gobernador José de Andonaegui, llamó a esta compañía – y a las otras dos que se formaron después- de blandengues, “porque al pasar la revista en esta plaza, blandearon las lanzas”, versión que repitió el marino español Francisco de Aguirre en su diario fechado en 1798, donde agregó que ese blandear de lanzas fue “a la voz de atención”. De donde la denominación procedería del acto de blandear (hoy diríamos blandir) las lanzas, esto es de moverlas con movimiento trémulo (que tiembla) o vibratorio. Pero el  historiador Roberto Marfany, que consultó los documentos que motivan esta nota, descreyó de tal afirmación porque, en su opinión, cuando se efectuó la revista, que fijó el día 16 de abril de 1752, sin aportar mayores datos, los blandengues carecían de lanzas, y sólo estaban armados con sables y carabinas, de donde el origen del  nombre blandengue tendría que tener otro origen, y no encontrando otro alguno posible, supuso, que se debiera a la naturaleza de cuerpo movedizo y móvil de un lugar a otro.

Vistos los mismos documentos que Marfany consultó, su terminante afirmación no me convence, y no puedo aceptarla sin análisis. El Cabildo de Buenos Aires, en acuerdo celebrado el 11 de abril de 1752, ante la petición de los oficiales y tropa que integrarían la compañía, de que se les hiciera un adelanto de sueldos, resolvió que se les hiciera el pago “luego que se presenten, y revisten en la plaza” (Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Aires, serie III, tomo I, pág. 199), es decir, para usar el lenguaje de la época, luego de que “sentaran plaza”. En el Libro de filiaciones y pagos consta que se les pagó a todos el 17 de abril. Por lo tanto, si para percibir ese pago era necesario cumplir primero con la condición previa que impuso el Cabildo de presentarse a revistar en la plaza, ello debió ocurrir el día anterior a ese pago que, consta, se realizó el 17 de abril, y, por ende, debió ocurrir el 16 de abril.

Si tal es la fecha de la primera revista de la Compañía, cabe todavía otra pregunta: ¿Esa fue la revista a la que se refirieron Azara y Aguirre, que no le dan fecha cierta? No lo sabemos. Si aceptamos que las fechas de los asientos incluidos por el capitán Zárate en su cuenta se refieren a pagos efectuados contra entrega de los efectos descriptos, es decir como una compra al contado, tal vez Marfany tendría algo de razón: pues para el 16 de abril no aparecerían como recibidas las lanzas, pero es que también, para esa fecha, los oficiales y sargentos se habrían presentado a revistar con pistoleras pero sin pistolas, y los carabineros sin municiones ni cartucheras, y tal vez ni correajes (que aparecen pagados el mismo 16). ¿Qué clase de revista hubiera sido esa?.

Mas probable es, creo, que los asientos de los  pagos hechos por Zárate, que constan en la Cuenta,  se refieran a las fechas en que fueron hechos los desembolsos, a medida que Zárate iba recibíendo los fondos de los diputados del Cabildo, cancelando así la deuda por los efectos ya recibidos. De haber sido así, a la revista del 16 de abril habría concurrido la compañía debidamente equipada, si bien no era de puros lanceros, como pudo creerse por error, pues ahora sabemos que  estaba armada por mitades, con lanzas y carabinas, además de sables. Mas no sabemos si fue esa, o tal vez otra, la revista que habría presenciado el gobernador y capitán general José de Andonaegui, para pasarles inspección, donde es de suponer que sería con equipo completo. Es, en fin,  un interrogante más, que queda abierto a los investigadores del pasado de los Blandengues.

 

   

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uniformes utilizados de la época

Oficiales - Suboficiales - Soldados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carga de Blandengues 1816

por Enrique Rapela